3 vinos transgresores

Innovadores por distintas razones, estos elegidos son buenos para descubrir sabores diferentes, que tal vez, bebemos con menor frecuencia o desconocemos.

1.La Misión -Bonarda 2018

Color intenso con tonos azules, dice en sus notas de cata. Y continúa: olor franco, frutos rojos en mermeladas. Este rasgo de dulce de frutilla o frambuesa es un denominador común de la cepa bonarda, por cierto es uno de sus descriptores. De cuerpo medio, untuoso, completo. Persistente. El origen de este vino de la bodega Francisco Catena Wines es un suelo arenoso profundo, localizado en La Central, Rivadavia-Mendoza. Ahora, allí están en plena previa para la vendimia: se cosecha a mano a principios de abril. Es una variedad de ciclo largo. La vinificación se realiza en piletas de cemento y algunos tanques de inox en contacto con maderas de roble francés tostado medio por seis meses.

“La historia de mi familia y la industria del vino comienza a escribirse hace más de 100 años. Es un honor para mí seguir adelante con esta pasión que mi abuelo Alfredo V.A. supo transmitir a mi padre César Alfredo y hoy tengo el placer de continuar”, se presenta Francisco Catena. The Fran-C Wines es un proyecto.  

Su abuelo es el primo del famoso Nicolás, que se hizo conocido por posicionar al malbec argentino en la escena mundial. En cambio, Francisco, tomó un camino alternativo en este vino que probamos hoy. Se fue hacia la uva B, la segunda tinta más cultivada en el país. Bonarda. Con b de plan B y de vendetta. Hace una década fue la gran promesa argentina. ¿Qué pasó entonces? En pleno auge exportador del malbec, el sector buscó una cepa para acompañar al exitoso de la uva francesa. Y voilà la bonarda. Luego de varios estudios se confirmó que también es una uva de origen francés. Proviene de la zona de la Savoia, al pie de los Alpes.

Hoy, en contra de cualquier horóscopo, esta uva resurge con un estilo ligero que vale la penar descorchar. Para probarla, este ejemplar ofrece tres de sus características principales: los bonarda son vinos aromáticos con un tinte herbal y de buen color. Por eso se la usó históricamente para vinos de corte, aunque Francisco propone degustarla en un varietal: La Misión. Para percibirla en todos sus perfiles. Y su unicidad. Selección de lotes aclara su etiqueta. Un tinto simpático, fresco y gastronómico.

2. Chakana Estate Selection Malbec 2016

Desde Valle de Uco, Mendoza, muestra un color denso y saturado, entre rubí y púrpura. Su perfume dulce remite al carbón, a chocolate blanco. Aromáticamente es profundo.

También llegan las notas frutales, con arándanos y moras, mezcladas con tintes de bosque y flores. O tal vez hierbas y especias. Dejos balsámicos. Tan delicado como corpulento, expone una armonía muy pura. En boca es expresivo y equilibrado. Agradable textura. Taninos redondos. Esta bodega se define como Andean Wines. Con el yaguareté de su etiqueta en honor a la cultura de los pueblos originarios, deja en claro que le interesa hablar de su territorio, más precisamente de Gualtallary. Y paraje Altamira. De so se trata esta línea, de hacer “vinos del terroir”. De hacer hablar al lugar. Por eso utilizan uvas propias (se lo llama Estate). En un mercado que siempre se rigió por las cepas (como sucede en el Nuevo Mundo), este vino pasa de largo de la variedad de uva.

Distinguido por su mineralidad, el suelo manda en Chakana Estate Selection. Su rasgo fundamental es la abundancia de piedras cubiertas de carbonato de calcio. Gualtallary da un vino de potencia y estructura, mientras que Altamira regala un perfil calcáreo con la frescura y elegancia típicas de la zona. “Selección de lotes” informa la etiqueta, y eso significa un paso más de la bodega hacia la trazabilidad de su producto. Hacia un vino de parcela, que identifica puntualmente la procedencia de su materia prima y tiene un manejo especial de esa planta.

Su crianza también es particular, combina distintas vasijas, en toneles y piletas de concreto por 10 meses.

3.Mythic Vineyard

Ahora es el turno de una bodega rupturista: Mythic. Una iniciativa federal que busca las máximas expresiones de los varietales insignia de las diferentes regiones vitivinícolas del país. Y en un futuro del mundo. Comienza en 2011 con la compra de 20 hectáreas en Agrelo, con malbec, cabernet sauvignon, chardonnay y viogner. De allí vamos a probar Mythic Vineyard Malbec 2015.

Expresivo, floral, frutado, jugoso. Conquista con sus altos matices gustativos y una sencillez elegante propia de Luján de Cuyo. Fondo arty para este vino que es pura interpretación.

El proyecto spin off de Casarena Bodega y Viñedos: hacer vinos con una impronta innovadora. Así, los enólogos pueden jugar con las zonas, las uvas, los métodos y las diferentes gamas de precio. Experimentar. Este posicionamiento se confirma con el lanzamiento de su rosado Magnum. Un estilo en alza al que ellos aportaron una versión única: el primer vino rosado en un formato que hasta ahora no había sido explorado por otras bodegas locales, el primero de la Argentina en ser comercializado en ese tamaño. Mythic Rosé Divine Creation.

Bonus track: Blasfemia Chenin Torrontés

Si hablamos de transgresión en el vino, no podemos colgar el teléfono antes de mencionar la típica discusión ¿corcho o tapa a rosca? Al clásico dilema por aumentar la “casualidad” del vino, se suma ahora la vuelta del vino en caja y el boom del vino en lata. Porque la innovación no sólo está en el cultivo y la elaboración. También se vienen nuevas tendencias en packaging. Blasfemia rompe los esquemas del universo de esta bebida para acercarse a los millennials. Sí, por la rapidez de la apertura y los colores de su lata puede hacernos pensar en una cerveza.

Buen futuro para este formato que gusta a los nuevos consumidores de vino. El crecimiento del vino en lata ya representa un negocio millonario en Estados Unidos, donde su producción creció un 60% en un año.

Un vino conectado al presente. Está aquí y ahora. No necesita nada extra. Listo para servir también significa listo para disfrutar. La inclusión en el vino puede venir por este lado. Por facilitar el acceso.

Atención: el vino en lata no se lleva puesto al vino en botella. Conviven. No es un efecto dominó. Simplemente, trae otra forma de consumo. La sostenibilidad es una de sus ventajas. En California, hasta hay ejemplares de cosecha única que vienen en lata. Es un envase apto solamente para vinos jóvenes, que no alteren sus propiedades organolépticas en aluminio. En la vereda de enfrente, claro, están los haters del vino en lata. Antes de unirte a un bando o al otro, abrite un Blasfemia Chenin Torrontés Gasificado. Y después contanos qué te pareció.

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