Modo dulce

Si sos de los que esperan esta época para entrarle a los turrones, te damos unos maridajes de estilos que van muy bien con la bandeja de las confituras. #explorandosabores

A la Navidad la queremos porque, como las vacaciones, son un momento de disfrute que solo pasa una vez por año. Vamos a aprovechar este tiempo extraordinario para hacer algo fuera de lo común: probar dos estilos de cerveza que no tomamos todos los días. Seguí leyendo para saber porqué las elegimos para el 25 al mediodía.

Si en las fiestas vas fijo al espumante rosado, cambiá por una kriek. Este tipo de cervezas son perfectas para los que no están acostumbrados a tomar, ya que al no ser tan amargas y tener un alcohol que no pasa de los 5 grados, son más agradables a paladares vírgenes.

También son ideales para los que festejamos a papá Noel en verano, debido a sus características refrescantes. Las kriek pertenecen a la familia de las cervezas lámbicas, que se elaboran exclusivamente en Bélgica. Es una de las variedades más antiguas: hay data oficial que confirma que hace 400 años ya existía. Nacida en Bruselas, su nombre original “Lambic” deriva de la ciudad Leembek que es donde la cocinan desde el siglo XVI.

Esta cerveza se prepara con levaduras silvestres de la zona en una fermentación espontánea que la convierte en una de las birras más inusuales del mundo. Y esto no es todo: para aromatizarlas, esta vez no es lúpulo, utilizan frutas. Por cierto, dicen que el uso de cerezas y frutos rojos era común antes de que se popularizara el lúpulo. A Belle Vue se le agregan cerezas frescas para una segunda fermentación. Esta última etapa sucede en barriles de madera, donde se la deja madurar por 6 meses. Es decir que es una lámbica joven; con más tiempo de maduración se la llama lámbica vieja. Aquí tenemos otro punto peculiar del estilo: su largo proceso.

De sabor agridulce y aroma afrutado, es una opción fresca para acompañar tus rituales dulceros navideños. Es verdad que quedan bien con quesos, pero también para acompañar postres, especialmente los que llevan fruta. Sí, con el pan dulce con extra de abrillantadas vuela. Además, va con chocolate, por lo que otra alternativa es servirlo con un panettone con chips de cacao.

Belle Vue tiene un color rojizo y una espuma rosada de persistencia media. Los que quieran saltearse la clásica ensalada de frutas pueden tomarla directamente como postre. Los machistas dirían: una cerveza de chicas. Nosotros decimos: dásela de probar a tus primas.

Ahora pasamos a una dunkel, la de Franziskaner es una cerveza con mucha personalidad. Exuberante por donde se la mire, conquista por tres razones. Su espuma cremosa, el color ambarino oscuro y un sabor acaramelado. En nariz llegan sutiles notas de pan fresco y nueces, muy reconocibles. Los frutos secos le van muy bien, unas almendras bañadas en chocolate piden pista. Igual que los bizcochuelos, por lo que un pan de banana con nueces re va. Helado también, sobre todo de frutos rojos.

Como sus nombre y apellido lo indican (weissbier = cerveza de trigo y dunkel= oscura), esta variedad tiene una turbidez propia del no filtrado de la cerveza. De sabor frutado al principio y especiado al final, es para los que aman tomar cervezas alemanas con cuerpo ¡y buena espuma para dibujarse bigotes blancos de un Santa hipster!

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