Fondue y malbec, el ritual del invierno

La estación fría también tiene sus planazos: fueguito y unos buenos tintos en una comida tan rica como divertida que vale en clave dulce o salada.

Si no te vas a Bariloche no te preocupes: en plena city podés reproducir esa calidez especial que se respira en sus restaurantes de madera, con chimenea y sabores que reconfortan, mientras afuera estalla la nieve. Para disfrutar de un momento súper “cosy”, nuestro ritual favorito del invierno es la fondue: una comida típica de Suiza que nos lleva directo a la montaña. Puede ser de chocolate, de queso y hasta vegetariana. Si le sumás el Pack malbec tu casa va a explotar de felicidad con una combinación de nuestros mejores tintos de esta variedad de cuatro bodegas diferentes, que encima trae 2 Copas de Vino divinas y está 10%off.

Cómo hacer la fondue de queso perfecta

El espíritu de la mesa comunitaria se multiplica con la fondue, que se sirve al centro para compartir. Simple y versátil, además de ser una comida democrática en la que todos participan y cada cual arma su juego, también su preparación es tan sencilla que cualquiera puede animarse.La amamos porque es una versión superadora de la pareja que la rompe: cheese & wine pero en modo invierno, es decir: con temperatura. En la fondue de queso derretido se puede mojar de todo, desde rodajas de una baguette fresca o croutons saborizados con hierbas hasta propuestas sin TACC que priorizan los vegetales. Los papines andinos van como piña, hervidos, con piel y cortados al medio. Otros hits que hay que cocinar antes de poner en los bowls: morrón y brócoli. Las opciones crudas pueden incluir portobello y cherry.

¿Qué necesitás para el fondo de queso? 

Gouda ahumado, gruyère, emmental, fontina o en versión criolla: uno de campo, siempre que tenga corteza gruesa, color amarillo y aroma intenso. El mejor sabor se logra mezclando al menos dos tipos de queso, uno azul le dará un toque diferente. Calculá 200 gramos de queso por persona. Rallalos y colocalos en la olla de cobre a fuego lento (el secreto es frotarla antes con un diente de ajo). Agregá 250 cc de vino blanco seco, revolviendo siempre en forma de 8 con una cuchara de madera hasta que todo se funda. Un chorrito de kirsch, ron o coñac, nuez moscada, pimienta y todo listo para llevarlo a la mesa con el mechero encendido para que el queso no se endurezca. 
Si hablamos de montaña, vamos a armonizar con un tinto de Valle de Uco, el terroir mendocino más cercano a los Andes. Crios Malbec se presenta con un intenso color rojo violáceo brillante y una compleja combinación entre los aromas varietales propios: ciruela, cerezas negras y rojas. La madera aporta delicadas notas de vainilla a este vino joven, de buena estructura y volumen. En el final de esta delicia de Susana Balbo aparecen especias y sándalo.  Claro que una botella no va a alcanzar, así que es momento de descorchar el Just Fly Fish Malbec de Chacras de Coria. A los ojos muestra un rojo rubí con tonalidades violáceas, en nariz, frutos rojos maduros. De taninos suaves y redondos, este vino joven de la Bodega The Fran-C Wines tiene un primer impacto intenso que después se va equilibrando. Rústico y de agradable al final. 

Bate que bate chocolate

Estimulante, nutritivo, energético: el invierno es la alta temporada del chocolate. Como gran liberador de endorfinas, favorece el buen estado de ánimo…¡imaginate si encima le sumás un vinazo! Un viaje de ida, porque como bien se dice: es imposible retroceder una vez que se ha empezado la escalada al disfrute. Te invitamos a noviar vinos con chocolates siguiendo una única regla, elegir una bebida más dulce que el cacao. Memo: el chocolate necesita del alcohol, así potencia su sabor y es menos empalagoso. Un malbec aportará los sabores a frutas rojas y si tiene paso por barrica, un toque de madera y tabaco. Aquí nuestros preferidos de Craft Society

Desde el Valle de San Patricio del Chañar, llega un ejemplar neuquino que tiene en su sangre de color rojo violáceo el espíritu de la estepa. En nariz, Saurus Select Malbec tiene aroma de grosellas, guindas y almendras; en boca, muy buena entrada, con taninos dulces y acidez moderada. Un vino persistente, con características bien definidas, las de la Patagonia. La chispa de vainilla y café se debe a la barrica: esta línea de la Familia Schroeder pasa por roble francés.El Pack Malbec se completa con Pixels 2018 y su rojo rubí con tonos violáceos de alta intensidad. En nariz se expresa frutado, con notas de frutos rojos y negros,
también aparecen notas de especias y pimienta. En boca la entrada es dulce, con taninos suaves y sedosos. Aquí la fruta vuelve a aparecer con intensidad y delicadeza. Excelente estructura y cuerpo; final prolongado y persistente.

¿Para mojar en el baño de chocolate? De amaretti a frutillas disecadas y nueces, pasando por todas las frutas (con banana es la combineta suprema). Para quien se anime a ir por más, los tintos tardíos quedan genial con los postres, igual que los fortificados.  

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