Malbec: así es y así se viene

En el mes de nuestra cepa emblema, en lugar de recordar su historia te adelantamos su futuro. Además, repasamos su esencia, para que al escoger y maridar un malbec, sepas qué esperar de él. 

Aunque cada malbec depende de su región, del enólogo y de la bodega, hay ciertas características que podríamos pedirle a este varietal. En este posteo las recordamos y también te contamos hacia dónde se dirige el vino icónico argentino.

¿A qué debe saber un malbec? 

De nariz fresca, repleta de perfumes a mermelada de ciruelas y violetas. Una boca ni tan sutil ni tan estructurada, con taninos marcaditos, divinos para disfrutarlos jóvenes. Liviano, algo similar al merlot y mucho menos intenso que un cabernet sauvignon. “Después vas a la góndola, descorchás un malbec de los que reinaban algunos años atrás, lleno de madera, y entonces esta idea la tirás por la borda”, advierte Mariano Braga. Para el gran divulgador del vino, precisamente, lo más hermoso que tiene el mundo del vino es que no existe posibilidad de enmarcarlo: “Aunque haya mil concursos con medallas que definen qué es bueno y qué no, el universo vinícola es imposible de abrazar, siempre se nos escapa algo. Pasa con el malbec y con cualquier otra uva”.

Las 3 claves del éxito del malbec

1.Versatilidad
Para Mariano, la mejor característica que tiene el malbec, y uno de los mayores responsables de su furor internacional, es que en general suele dar como resultado vinos comodines para la mesa, sin estructuras arrolladoras pero tampoco tan ligeros. Con su buena flexibilidad, es buen compañero de muchos platos.

2. Territorialidad
“Su sensibilidad al terruño es magnífica”, asegura el sommelier. Con altísima variabilidad a la zona en la que es plantado, un malbec salteño podría ser intenso, muy colorido y de alcoholes altos, mientras que uno de Rio Negro seguramente sea fresco, de acidez pronunciada y enorme facilidad para beberlo.

 3. Tomabilidad
El malbec domina ampliamente las elecciones de los consumidores argentinos: protagoniza cartas de vinos y góndolas de supermercados y de vinotecas virtuales. Esta preferencia se repite a nivel internacional, ya que esta cepa también comanda las exportaciones de vinos argentinos. Parte de esta popularidad se debe a que es muy fácil de tomar. Si tiene crianza en barrica, la madera aporta notas dulces en nariz que lo hacen todavía más amistoso. “Hoy se propone un uso cada vez menos evidente y en segundo plano de la barrica, algo que influye en un estilo de malbec argentino cada vez más bebible.”

Lo mejor es que nuestro paladar hable por sí solo y que, en ese recorrido, descubramos que nuestra uva emblema tiene mil caras… y que todas ellas están bien.

Trabajo de campo: Mariano Braga cerca de las plantas malbec de Agrelo

Los números del “huracán malbec”

Para comprobar el fenómeno hay que ir a las cifras. Se trata de la variedad que más ha aumentado su superficie cultivada en el país, que pasó de 16.347 en el año 2000 a las actuales 42.999, es decir que, en este período, aumentó 26.653 hectáreas. Mendoza solita concentra el 85% de todas las plantas de malbec del país.

Según el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el 37,53% del total de variedades tintas corresponde al malbec, que desde 2011, se transformó en la variedad más cultivada (más del doble de la segunda en la lista: la Bonarda).

Argentina es el país que tiene mayor superficie de malbec y es el principal productor de malbec del mundo. Le siguen Francia, Italia, España, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Estados Unidos, en ese orden.

Si existe una cepa símbolo del Nuevo Mundo, es ella. Su nombre retumba en el universo vitivinícola y es una de las variedades que mayor interés ha despertado. Aunque se hizo archiconocida de la mano de nuestro país, esta uvaque el 17 de abril de 1853 entró a nuestro suelo (por eso se eligió el 17 de abril para celebrar el Día Mundial del Malbec) es originaria del suroeste francés, donde se la conoce como côt noir. Si bien allá nunca se le dio mucha cabida, ahora se han colgado un poco del suceso del malbec argentino y desde Cahors hablan de “el verdadero malbec”… parece que la viveza no es solo criolla.

El sommelier y las uvas de Luján de Cuyo

¿Hacia dónde va el futuro del malbec argentino? 

Definitivamente el mercado del vino, y, puntualmente, el del malbec, está yendo hacia la identificación de regiones. “Empezar a notar las diferencias entre un malbec de San Juan y otro de Mendoza pero, también entre dos malbec de distintos viñedos dentro de Luján de Cuyo”, señala Mariano. Esa idea de ahondar un poquito más y meterse a deshilachar más meticulosamente el terruño es el mañana del malbec.

Tendencias enológicas

La regionalización es la primera. Después, se afirma el uso cada vez menos marcado de la madera: los bodegueros están eligiendo barricas usadas o barriles más grandes para que el impacto de la madera sea menor. Otra movida internacional, todavía incipiente en la Argentina es la de los vinos naturales. En los últimos tiempos también pisó fuerte el mix de malbec con cabernet franc en pequeñas proporciones, un corte fabuloso que reina en los nuevos blends de alta gama del país.

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