Conocé a las argentinas que revolucionan la cultura del buen beber

En el día de la mujer, te presentamos a cuatro profesionales talentosas que están cambiando el viejo paradigma que establecía que el mundillo de las bebidas era cosa de hombres.

Hasta hace poco, la noche era un ámbito laboral masculino. El cambio se dio antes en Estados Unidos y Europa, con la Segunda Guerra Mundial, cuando las mujeres tomaron esos puestos hasta que los soldados volvieron. Cantinero, una profesión que históricamente fue monopolio de los hombres, hoy tiene muchas adeptas. Mientras las escuelas argentinas de coctelería y enología se llenan de alumnas, cada vez hay más maestras cerveceras y embajadoras de espirituosas: las marcas internacionales han comenzado a elegir representaciones femeninas. Te contamos cómo las mujeres se ganaron un lugar detrás de la barra ahuyentando prejuicios. En este posteo queremos visibilizar el trabajo femenino en pos de la cultura del buen beber.

Conocimiento cervecero

Fue la primera portadora del certificado Cicerone en Sudamérica y es la única instructora oficial para dar este curso. «Esto es un honor y una responsabilidad muy grande», nos confiesa Sol Cravello. Y continúa: “Mi rol es educar a clientes, compañeros, consumidores y equipos de trabajo sobre cerveza. Hoy en día hay muchísima movida cervecera y muy poco conocimiento. Mi objetivo es que se valore y se aprenda a degustar para apreciar los más de 600 descriptores de sabores y aromas que tiene, que se animen a maridar más allá de las hamburguesas, que se aprenda más de estilos, ingredientes. Revalorizar la categoría».

Para la licenciada en alimentos, la educación cervecera es clave, porque son pocos los divulgadores y mucha la gente que se manda a hacer cerveza sin saber: “Mucha cervecería que abre no cuida el producto; mucha gente siempre pide la rubia suave porque no conoce otra cosa. Creo que mi función es esa, educar para mejorar”.

Imposible que se vaya antes de que le preguntemos cómo está cambiando la mujer como consumidora de cerveza: “Según el prejuicio, las mujeres toman cervezas dulces y los hombres cervezas alcohólicas y amargas, pero en mi opinión el consumo de cerveza no está dividido entre mujeres y hombres sino en madurez sensorial”, concluye Sol, que pertenece al grupo Comunidad de mujeres cerveceras que busca difundir el papel de la mujer en el mundo cervecero. “Pongamosle tetas al asunto”, proponen las chicas.

Ser barmaid

Ellas se fueron insertando en el circuito coctelero local, tanto en Buenos Aires como en el interior, al punto de que hoy existe un Mapa de barmaids de Argentina que permite documentar la labor de las chicas en las barras de todo el país. Una de ellas es Chula Barmaid, que desde hace una década que está dentro del rubro y asegura que en 2009 ya eran varias: «Siempre experimenté igualdad y tuve la suerte de encontrarme con colegas que no me hicieron sentir la diferencia por ser mujer. El respeto lo viví desde mis inicios.”

Al mismo tiempo, una nueva generación de cantineras suma sensibilidad, encanto, técnica y pasión a la escena. Muchas son millennials y llevan impresos en sus venas los valores de apertura e igualdad, una ventaja que les permite plantarse detrás de la barra con seguridad, «penetrar» este ámbito y aportar un punto de vista propio y distintivo. “La mujer, por naturaleza, viene con la parte delicada. Quizás la coctelería de nuestra mano se volvió un tanto más estética. Se sumaron muchos colores pasteles, flores y detalles que no tuvimos miedo de incorporar. De todas formas, para mi lo que vuelve a la barra mágica es la mixtura de ambos sexos«, afirma Chula.

El dato que comprueba el fenómeno: en las escuelas de coctelería la inscripción de mujeres aumentó en un 70% y este creciente número de mujeres en el sector también tiene que ver con el auge que está atravesando la coctelería en general: la nueva época de oro. 

No podíamos dejar de preguntarle qué pasa del otro lado, ¿el público femenino se está abriendo a las espirituosas y a las bebidas que fueron siempre un clásico masculino? «¡Si total! Hoy creo que ya no hay una diferencia. Casi todas las barras porteñas y del interior de la Argentina tienen, por lo menos, una mujer preparando cócteles y otra bebiendo sola en la barra

De profesión, barhunter

Con la intención de refrescar el mundo de las reseñas, Agustina Blanco se inventó una profesión. Después de trabajar desde los 17 en el servicio gastronómico, estudió diseño, psicología y marketing para regresar a la escena desde otro lugar. Como cazadora de bares, nos invita a vivir la magia de la coctelería en diferentes ambientes que comparte desde sus redes: “La coctelera está en un gran momento porque la gente gracias a las redes sociales está mucho más embebida…quieren saber y conocer, ya no es simplemente ir a un bar a tomar algo. A pesar de que en muchas barras se sigue vendiendo gin tónica a lo loco, hoy se ve mucho más el que se acerca a probar algo distinto”.

Agustina es amante del Old Fashioned porque sostiene que lo simple es lo más difícil de llevar a cabo y que la coctelería unifica: los sabores y los aromas no tienen idioma, religión, ideología, ni género. “Gracias a la cantidad de mujeres que consumen whisky que me escribían, abrí wachaswhiskeras para organizar catas y encuentros de chicas. La mujer en las barras, de un lado y del otro, es un hecho. Siempre estuvimos, lo que creo que cambió ahora es el lugar donde nos paramos y con la fuerza que lo defendemos. Me gusta salir a tomar algo sola, al principio pensé que éramos pocas, aprendí que somos muchas y al unirnos nos empoderamos, porque aún seguimos recibiendo comentarios. ‘¿Estás sola?, ‘¿en la barra te querés sentar?’, me preguntan al entrar a un bar, y luego me ofrecen un trago frutal, fresco o dulce y se sorprenden cuando pido algo seco y picante. No pasa siempre…pero sigue pasando. Como también hay muchas barras donde te sentás sola y te tratan igual que a cualquier cliente. El tema es seguir rompiendo ese tabú”, desafía la barhunter.

Las madres del buen vino nacional

Hablar de la revolución de género que experimenta la industria argentina del vino y contar la historia de las extraordinarias profesionales que la encabezan. Esa es la misión de Tamara Herraiz en Al Rojo Vino, un libro que acaba de publicar con una recopilación del aporte de muchas mujeres que, como la autora, están unidas al mundo del vino desde las raíces. «Comencé a investigar y me sorprendí, éramos cientos, miles de mujeres que compartíamos la pasión por el arte y la cultura que representa la bebida nacional argentina«. Entrevistó a Marina Beltrame, Paz Levinson, Ana Amitrano, Patricia Ortiz, Flavia Rizzuto, Ana Viola, Elizabeth Checa, Lis Clé- ment  Margareth Henríquez. 

Ante todo, en los viñedos, las mujeres son las que seleccionan las uvas, un rol clave para el control de calidad. Por otro lado, en los últimos 20 años se han graduado como enólogas un gran número de mujeres del mismo modo que sommeliers. “Hoy en las escuelas el número de mujeres supera el 50%. Además, mujeres como Ana Amitrano, Laura Catena, Susana Balbo y Patricia Ortizentre han llevado adelante el negocio de sus bodegas logrando dar a conocer el vino argentino internacionalmente», enumera la periodista. Y continúa sobre las protagonistas de su libro: «Aportaron sus conocimientos y acercaron al consumo responsable a mujeres de todo el mundo. La producción nacional de vino es una fuente de trabajo grande y lograron que las mujeres ocupen puestos que antes solo eran de hombres». 

Chin chin por estas emprendedoras que inspiran a otras a animarse a hacer lo que sueñan. 

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